jueves, febrero 09, 2006

Socialmente Inoperantes

SOCIALMENTE INOPERANTES
(PUNTOS A ATACAR,
OPCIONES A ACATAR)

Juan José Guzmán Calderón
http://escritoresyasociados.blogspot.com
proyectoeditoria@hotmail.com

Empiezo por lo más indignante de estas semanas…

Dada la coyuntura política del momento, en la cuál lo más resaltante son las dichosas y manoseadísimas elecciones, se han visto un sinnúmero de acontecimientos –entre ellos enfrentamientos, destapes y demás- que le han dado un giro bastante inusual a nuestra forma de votar; está claro que el hastío del pueblo hacia malos gobernantes, promesas incumplidas, malas rachas y la sensación de “no chorreo” ha tocado con fuerza las fibras más sensibles de la responsabilidad ciudadana, del derecho y deber de elegir a sus representantes… Es por ello que a un par de meses de las elecciones –y un par de meses antes de este momento- éstas conformen la noticia más sonada del país y todos giremos alrededor de este acontecimiento… Todos excepto quienes -muy alejados de la urbe- aún no manejan bien sus sistemas de información (porque así se ha trabajado durante años de años). Creo que quienes aspiren a tener el honor-orgullo de gobernar y hacer sonora nuestra voz deben empezar a trabajar en ello, no de la misma forma demagoga y zalamera de siempre, sino buscando el velar por los intereses de los que menos conocen de estos temas. Oírlos, informarlos. Casi una misión imposible en un país donde se busca tener la tajada de torta más grande a cuenta de quienes confían en que esa torta será proporcional al trabajo realizado por sus representantes. Falacias, argucias, tretas y jugarretas. El pan de cada día donde se viven utopías de libertad y bienestar.

Así mismo, quienes primero deben optar por no hacer de estas elecciones un negocio redondo a costa de la información brindada son justamente los miembros de la prensa. El “decano” de la misma inició hace unas semanas una interesantísima campaña de investigación y exposición de los pormenores de la campaña electoral. Pero ¿Llegan acaso los cuadros estadísticos, las tendencias, los muestreos y demás a aquellos ciudadanos que en estas épocas reciben muy de vez en cuando a algunos demagogos desbordantes de víveres y propagandas mínimamante elaboradas? ¿Llegan acaso las noticias reales en pro de darles concientemente la opción de elegir? Y peor aún: ¿Llega su voz a ser computada en las encuestas, que son una fenomenal inversión para quienes las trabajan? La monosílaba respuesta le habrá retumbado tres veces en la cabeza por cada pregunta, NO. Y es que el “decano”, aunque bien elaborado sólo se ha preocupado por un mercado activamente participativo en este acontecimiento, al igual que el resto de diarios y programas televisivos. Obviamente ellos podrían alegar que se informa hasta dónde se puede, pero sabrían también que asociados con entidades educativas, ONG’s y otras asociaciones de desarrollo podrían llevar la voz del pueblo hacia la cumbre y mostrarles coherentemente lo que está pasando en el país, como ven sus compatriotas y guiarlos de algún modo en este tipo de decisión. No es difícil, es posible y alguien debería preocuparse por ello. ¿Más exacto? El ciudadano pobre prefiere gastar los dos nuevos soles (o incluso los cincuenta céntimos que duramente recaba en su día a día) en su alimentación –y/o la de su familia- que en comprar un diario serio que le eduque en esta etapa –Y esto si tiene cerca un puesto de venta de diarios cercano, pues hay muchos quienes no-. Esa es su elección, la cual es plenamente lógica y comprensible. ¿Acaso se hace algo por ello? ¿Esperan quienes defienden la prensa libre –y quienes la manejan- que lleguen arpías de saco y corbata -o de chalecos y gorras con símbolos de campaña- con tarros de leche y algunos otros víveres prestos a encandilar, engañar y confundir a nuestra fuerza campesina, a nuestros pobres extremos?... Al final, siempre pensé, ellos son quienes deciden quién gana o no las elecciones, pero no son los culpables de haber sido llenados de mentiras y sacos de arroz para que opten no en base a la razón, sino en base a su inmediato bienestar, por algún candidato errado, errático y errante.

Los culpables somos nosotros, por no llevarles libremente la información que tanto necesitan.

Pero no sólo en las zonas rurales de nuestro país hay gente que es inhumanamente engañada. Quienes vemos los diversos programas políticos más importantes de televisión abierta también hemos visto como la opinión ha sido vilmente parcializada, cruelmente mancillada, astutamente maquillada y míseramente ultrajada. Al fin y al cabo todos estamos siendo nuevamente engañados, nos dejamos llevar por la prensa líder que tiene millonarios intereses en ver a sus candidatos en las altas esferas laborales de nuestra -muy venida a menos- política.

Seguimos redundando en lo mismo, los encargados de informar son quienes más se están dejando llevar por sus intereses y apasionamientos propios. Por ello, muy a título personal aplaudo a César Hildebrandt, que manejó con salomónica equidad el tema electoral, a cuenta de al epílogo dejar de lado el mejor programa político del momento, por discordancias de opinión con los directivos de su canal, a todas luces, parcializados a cierto candidato y cierto tipo de oposición gubernamental. Obviamente no defiendo a –absolutamente- nadie, ni me pongo la camiseta de ningún aspirante a presidente (pues hasta ahora ninguno satisface realmente lo que quiero escuchar o lo que pienso que será más apropiado para nuestro país). Lo que sí defiendo y saludo es la opción que acató el periodista en mención como una clara muestra de equidad y prensa libre. Me indignó no ver su programa por las razones expuestas, como me indigna el saber que –a menos que por cuenta propia- no veremos un programa suyo en otro canal por un buen tiempo, supongo que por sus altas –y merecidas- exigencias económicas como porque él mismo así no lo desee dado el caso de cómo están trabajando los canales el derecho de la información, como también puede que algún otro canal ya tenga un programa político emblemático y desee ahorrarse problemas de opinión y “línea editorial”, la mediocre línea editorial de quienes ventilan sus propios intereses y velan por su tajada de torta, la línea que sigue siendo la misma, sólo que hacia otros objetivos, la corrupta esfera que quiere seguir gobernando nuestro país.

Esta fue otra clara muestra de cómo en el Perú, seguimos trabajando mal nuestro propio destino, si puedo darles un consejo, a la hora de leer un diario o ver un programa político vean primero la(s) intención(es) de quienes lo conducen, para así ahorrarse el mal de hígado y optar por las pocas trincheras libres que quedan en el país, como esta, modestia aparte.

Cusco, febrero de 2006.

2 Comentarios:

A la/s 11:10 a. m., Blogger Dimitri Senmache dijo...

Desgraciadamente hoy la llamada libertad de prensa es tan sólo una frase que se utiliza para definir la libertad de los dueños de los medios para "informar" lo que ellos quieren que creamos. No existe noticia que sea objetiva, por lo menos en estas circusntancias, los medios informarán respaldando los intereses económicos de grandes consorcios, empresas y familias. No es gratuito que las empresas como la Newmont, Buenaventura, la familia Romero, las constructoras, las AFPs, etc desembolsen grandes cantidades de dinero para ver a su "candidato" (hombre o MUJER) gobernando para ellos y por ellos.
Nuestra tarea es dificil mas no imposible: elevemos el nivel político de los jóvenes. Hagamos que se interesen en la política, que debatan, que discutan y critiquen, que cuestionen y no crean todo lo que un seudo "periodista conductor" (rentado como escudero) quiera hacernos creer.
Hace poco, vieniendo de una reunión en un taxi, hablaba con el conductor y le preguntaba: ¿por quién votará usted? y sorprendentemente de una forma casi autómata me dijo: "NO VOTARË POR OLLANTA PORQUE ES COMO VELASCO Y ELLO HARÁ RETROCEDER AL PAÍS". A ello yo le pregunté: ¿qué hizo Velasco para hacer retroceder a nuestro país? y él me dijo: "PUES GUERRA CON CHILE", yo sorprendido le indiqué que la guerra con dicho país se dió en 1879 y que Velasco gobernó el país casi 100 años después, y él me respondió rápidamente: "ESO LO ESCUCHË EN UN CANAL DE TELEVISIÓN, ADEMÁS, OLLANTA VA A MATAR GENTE Y VA A LEGALIZAR EL NARCOTRÁFICO".
Sin duda alguna, si eso no es desinformación, entonces no sabría definir qué es entonces.
Particularmente un candidato como Ollanta es el resultado de una clase política ausente y desprestigiada, que sólo ha hecho un trabajo en el Estado: ROBAR. Por ello, no pienso que Ollanta sea en sí mismo una solución, pues no creo en mesianismos ni en el antropomorfismo de la política, pero tampoco creo que deba ser atacado por el sólo hecho de no estar dentro del status quo y no ser defensor del actual sistema económico. Se que no hay buenos candidatos en nuestro "menú" electoral, se que los pocos que sí son buenos y que cuentan con equipo quizá no tengan ninguna posibilidad (caso de SUSANA VILLARÁN) y se que algunos de ellos deberían de estar presos y no caminando libremente por las calles (caso ALAN GARCÍA). Pero lo que sí se es que NO VOTARÉ POR EL CANDIDATO DE LAS EMPRESAS NI LAS TRANSNACIONALES.

 
A la/s 7:07 p. m., Anonymous ll dijo...

ppppp

 

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