martes, diciembre 13, 2005

Queridas tiendas por departamentos

Estimados amigos,
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Este artículo fue publicado en la página B2 de El Comercio el día 10 de diciembre, día de los Derechos Humanos. Podrán ver que la cita de Jorge Bruce corresponde a la publicación “¿Por qué en el Perú unas vidas valen más que otras?”, de la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos, donde se incluyen también artículos de Carlos Iván Degregori y de este servidor sobre racismo y exclusión. La segunda cita se refiere al lanzamiento de la campaña Basta de Racismo. Sería bueno difundir este texto y hacérselo llegar también a la gente de estas tiendas.
Saludos para todos,
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Wilfredo Ardito
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QUERIDAS TIENDAS POR DEPARTAMENTOS
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Por Gustavo Rodríguez
www.toronja.com.pe

Estimados señores,
Es posible que esta carta sea tomada por ingenua, pero igual la enviaré. Riesgos más grandes he tomado en mi vida. Aunque no tantos como los que enfrenta un peruano promedio cuando afronta nuestra realidad nacional (Citaré como ejemplo aquellos momentos vergonzosos en que un chico de rasgos mestizos es descaradamente rechazado de una discoteca de moda. O la triste anécdota del hijito piel canela de un amigo que, tras su primer día en un colegio limeño de élite, le preguntó a su papá por qué lo miraban raro).
Si tuviera que decidir cuál es el problema más grande de nuestro Perú, escogería el insólito drama de ser un país donde toda una base social se considera excluida a pesar de ser la enorme mayoría.
Este problema tiene sus orígenes en nuestro pasado colonia, en el cual la cortesana élite blanca despreciaba a los elementos oriundos, y sus ramificaciones aún perduran hasta hoy: Sendero Luminoso, nuestro centralismo kafkiano o las súbitas adhesiones a figuras como las de Humala son erupciones que nacen de ese mismo magma. Ahora bien, ¿qué tiene que ver esto con sus empresas anunciantes? Permítanme prolongar el suspenso.
Hace unos meses me llamaron la atención unas declaraciones del reputado psicoanalista Jorge Bruce sobre las conclusiones de la Comisión de la Verdad: “Me atrevo a señalar que la actitud de mucha gente de Lima hacia los millares de muertes que se producían en la sierra no era sólo indiferencia. En el fondo, existía una fantasía de muerte, el deseo no aceptado de que todos los serranos se murieran, se mataran entre ellos y así seríamos un país distinto... como Chile”. Días después, una publicación recogió esto y concluyó que “esta fantasía del exterminio es recogida por buena parte de la publicidad que se elabora en el Perú que elimina todo rostro andino, mestizo o negro”.
Antes de proseguir, quiero dejar en claro mi seguridad de que la publicidad no es la madre de la exclusión, es el reflejo de una sociedad que sí la ejerce. Y que a la publicidad no se le puede exigir prioridades para las cuales no fue creada. Sin embargo, también debo dejar en claro que todo poder trae consigo una responsabilidad. Y el poder que tienen ustedes, estimados señores, de cincelar imágenes a una escala masiva no debe escapar de este destino.
Hagámonos juntos estas preguntas: los panales publicitarios que sólo muestran a afortunados jóvenes blancos, ¿no son también puertas de la exclusión? Así las cosas, ¿no serán los encartes publicitarios –que cuelan a los mestizos –meras extensiones gráficas de esas detestables discotecas racistas? ¿Qué tipo de resentimiento se irá acumulando día a día, a nivel inconsciente, en una chiquilla de Canto Grande que en toda avenida, esquina, y centro comercial nunca ve de sí un pelo en aquello que los anunciantes dictan como deseable?
Una última: ¿Sería demasiado pedir en sus carteles la admisión de un cupo de espléndidos jóvenes mestizos, representantes del nuevo Perú? Quizá no. Quizá haya llegado el momento de apartar la previsible jerga de lo “aspiracional” y decirles: ustedes hacen una admirable labor añadiendo valor a sus marcas. Quizá puedan hacer lo mismo, pero con la satisfacción de estar ayudando a resanar la exclusión de nuestro país.

5 Comentarios:

A la/s 5:41 p. m., Blogger Guille, da maus dijo...

La publicidad alrededor de modelitos y estereotipos raciales no sólo es insultante, sino ridícula. Hasta en los paises europeos la publicidad incluye modelos de las minorias raciales.
El racismo en Peru pienso yo que se "institucionalizó" durante la republica, no en la colonia. En la colonia el elemento indígena participaba de cierta forma en el orden social sobretodo a través de sus elites, curacas y otros: J. G: Condorcanqui Tupac Amaru estudió en un colegio real, y sirvió como autoridad. De hecho su rebelión de principio no pretendia ninguna "independencia" sino que se cumplieran las "leyes indianas".
Durante la republica desaparecen justamente esas leyes y se hace del indígena el tributario por excelencia, entre otras perlas. La independencia fue iniciativa criolla y hasta en la batalla de ayacucho hubieron indigenas y mestizos que pelearon del lado español, como el mismo Ramón Castilla.

 
A la/s 6:04 p. m., Blogger Guille, da maus dijo...

Y antes que culpar a las tiendas de departamientos, yo me preocuparia de las agencias de publicidad en quienes los primeros confian. Si los publicitas y marketeros fueran verdaderamente audaces y profesionales hace rato que habrian logrado publicidad de calidad. (No, lo de magia blanca no me parece un ejemplo a seguir, por si acaso)

 
A la/s 8:56 p. m., Blogger Dimitri Senmache dijo...

Amigos, concuerdo en parte con lo dicho por "Guille", en el sentido que el tema de la discriminación racial no obedece a un tema meramente publicitario, en todo caso, la publicidad discriminante es el resultado de la sociedad en que vivimos, una sociedad que ha "institucionalizado" la discriminación durante casi toda su historia. Vivimos en un sistema que excluye y aparta al ciudadano común, aquel que por su fenotipo se acerca más a lo autóctono, es decir: al cholo. Y ello no sólo se refleja en la publicidad, peor aún se refleja en la falta de acceso a la justicia, a la salud, a la educación, al trabajo, a la toma de decisión, etc. Hoy los tipos de discriminación están mezclados entre sí, el tema racial, el económico, el social, el cultural, entre otros, son factores que lejos de unir separan. Y no sólo podemos hablar de que la discriminación viene de aquel de raza blanca hacia el de raza criolla, negra, serrana o indígena, sino que esta discriminación se da también entre el cholo hacia el propio cholo, entre un ciudadano de raza negra hacia otro negro, ya sea por el tono de su piel (cuanto más oscuro es más discriminado) por su acento (a mayor acento provinciano mayor es la discriminación), por su lengua (el quechua y aymara son más discriminados que el castellano) por su género (el hombre hacia la mujer), por la edad (el adulto discrimina al joven, el joven al niño y todos ellos al anciano), por la ubicación de su vivienda (el que vive cerca a la ciudad discrimina al que vive en el campo), por su opción sexual, por su credo, por su opinión política, etc.
Si quisieramos hacer un listado de razones por las cuales se discrimina en nuestro país no alcanzaría espacio para describirlas todas.
Por lo tanto, enfrentar el tema de forma seria es reconocer que la publicidad que discrimina es tan sólo el resultado de lo que hoy vive como cultura. Somos un país auto dividido, donde no podemos reconocernos aún como Nación. Para ello necesitamos de un ingrediente primordial: EDUCACIÓN. Sin ella, todo intento será tan sólo una "solución" a corto plazo y no el cambio que todos queremos.
Aquel que discrimina es aquel que también se siente discriminado. Indudablemente sólo aquel que se siente seguro de sí mismo, que tiene la suficiente educación como para saber que todos lo seres humanos somos iguales, es capaz de ver a otro, reconocer la diversidad que existe y no apartarlo, sino incluirlo.
Trabajemos juntos por cambiar las cosas.
En todo caso, ls campañas ayudan a sensibilizar al ciudadano sobre un tema latente y real y generan espacios para discutir propuestas de solución.

 
A la/s 11:37 p. m., Blogger Daniel Salas dijo...

El Ratón no sabe lo que dice. El racismo se inició en la Colonia. Vamos a las fuentes:

El jesuita Francisco Javier Clavijero, en el siglo XVIII, dice en su "Historia Antigua de México":

“Esta habitual desconfianza en que viven [los mexicanos], los induce frecuentemente a la mendacidad y a la perfidia, y generalmente hablando, la buena fe no ha tenido entre ellos toda la estimación que debiera”.

Gonzalo Fernández de Oviedo, cronista real del siglo XVI dice de los indios de Atacama:

"la verdad, que los indios que no son castigados, jamás reconocen superior, ni sirven como son obligados ni a derechas, porque como son falsos e dicen muchas mentiras, e tienen tan anchas sus sectas e sucios e crudos ritos, cualquiera buena regla de vivir les parece estrecha e los angustia e congoja sus vidas".

y dice de los indios juríes:

"Es gente torpe de ingenio y enemigos del trabajo”

En cambio, el buen Bartolomé de las Casas dice de los indios americanos que “estas gentes eran las más bienaventuradas del mundo, si solamente conocieran a Dios”. Pero su obra consiste precisamente en exponer el inhumano maltrato de los conquistadores que, según el desinformado Ratón, no eran "racistas". Los crímenes contra los indios son tan graves que fray Bartolomé dice en su "Brevísima relación de la destruición de las Indias": “mi patria, que es Castilla, no la destruya Dios por tan grandes pecados contra su fe y honra cometidos en los prójimos”

José de Acosta, siglo XVI, narra así la actitud de los españoles sobre los indios:

"entramos por la espada sin oirles, ni entenderles, no nos parece que merecen reputación las cosas de los indios, sino como de caza habida en el monte, y traída para nuestro servicio y antojo."

Fray Toribio de Motolinía, siglo XVI, condena la actitud de los clérigos que se niegan a adoctrinar a los indios por consideralos brutales:

"Oído he yo por mis oídos a algunas personas decir que sus veinte años o más de letras no los quieren emplear en gente bestial; en lo cual me parece que no aciertan, porque a mi parecer no se pueden las letras mejor emplear que en mostrar al que no lo sabe el camino por donde se tiene de salvar y conocer a Dios"

Las evidencias de que en la colonia hubo lo que hoy llamamos racismo abundan.

 
A la/s 6:41 p. m., Blogger Guille, da maus dijo...

Cuando no danielinnn. Tu con PhD y no sabes leer bien. En ningun momento dije que no hubo racismo en la colonia, sino que este se institucionalizò en la republica.
A leer bien se ha dicho!
je je

 

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