lunes, octubre 03, 2005

Amistades Peligrosas

“Amistades Peligrosas”
Sobre el TLC y la Salud

Un Micro-Ensayo de: Juan José Guzmán Calderón
proyectoeditoria@hotmail.com
http://escritoresyasociados.blogspot.com
http://19punto85.blogspot.com

Tras una semana agitada en la que tres miembros colombianos renunciaron a la mesa de negociación fitosanitaria en pro de un Tratado de Libre Comercio con EEUU, aún es cuestionable la posición peruana al respecto al tema de patentes en salud…
Las abusivas peticiones de “la potencia” provocaron mucho malestar en los negociadores colombianos que junto a un grupo de asesores de la OMS abandonaron el ring de las patentes, dejando a nuestro equipo como el único posible aceptante, ya que los representantes ecuatorianos ya habían dejado de lado las propuestas semanas antes… ¿Los pedidos? Siete años de protección de datos de prueba[1], veinte años más (aparte de los veinte ya establecidos) si se descubre un segundo uso para un medicamento[2] y así sucesivamente si es que se le encuentran más beneficios[3]
¿Por qué decir que no? Un estudio hace algunos meses de apoyo afirmaba que en el primer año de vigencia del tratado el precio de los medicamentos nuevos incrementarían hasta en un 114% de aceptarse el pedido norteamericano. Hoy en día se habla de que se duplique el precio de los medicamentos en los próximos diez años, con tan sólo aceptar cinco años de protección de datos de prueba. Los que defienden el tratado (que deberían más bien defender nuestros intereses) hablaban de que este impacto sólo se daría en productos de avanzada, que aún estén en investigación y que al contrario, la “competencia” –término usado por algún ex ministro- haría que en poco tiempo se reduzcan los precios de los fármacos…
¿Competencia? Si lo que se haría es simplemente agrandar el monopolio de los macro laboratorios del norte; también dejaron entrever que los genéricos no desaparecerían[4], pero es de subrayar que con el tiempo muchos perderían vigencia. Otros de los que apoyan la propuesta americana dudan (a un estilo muy económico) que los medicamentos se encarezcan por la existencia de sustitutos, las leyes de oferta y demanda entrarían en acción, pero no hablamos de un mercado perfecto, hablamos de una falla de éste, hablamos de monopolio, de industrias farmacéuticas que son verdaderos monstruos del mercado mundial, de titanes que saben calcular muy estratégicamente el lanzamiento de sus productos, poniéndole precio al tiempo y a la vida…
Dejémonos de rodeos, bien sabido es que muchas veces un ser menos, sobre todo si es pobre, no es computable en las finanzas de las grandes industrias, que alrededor de 700 a 900 mil peruanos quedarían sin acceso absoluto a la salud de aceptar -sin pensar unas tres veces mínimo- si firmamos o no el acuerdo (¿No es suficientemente alarmante?)[5], que tenemos negociadores a los que lastimosamente les preocupó más el analizar la entrada de nuestros productos hacia EEUU, dejarse llevar por intereses empresariales –la famosa presión de los lobbies- y no estudiar bien a qué nos atenemos si nos regalamos de maneras tan ingenuas como la expuesta…
Enhorabuena hay especialistas (como el economista Pedro Francke) que ("gracias a Dios”) advierten los impactos que sufriríamos por estas causas, y si no basta con las muchas voces libres que hay en el país espero baste con ver el ejemplo de nuestros vecinos latinoamericanos, quienes ya vieron que el costo de oportunidad de vender a diestra y siniestra un país es alto, altísimo y sobre todo en casos de emergencia, a veces lo mejor es retirar el cuerpo, pensar un poco y ver qué nos conviene a los casi 30 millones que somos (o en poco tiempo seremos)…
Es decir, pensar[6]… no sólo en que mañana estemos bien, sino también la próxima semana y mejor aún en los próximos años y que este bienestar sea en todo aspecto posible, en todo campo o que en el peor de los casos éste se muestre en los primordiales (salud, educación…) ¿Es muy difícil, acaso, cerrar alguna puerta, mientras las demás se mantengan abiertas a mejores opciones?...
Es en esta pregunta donde se ve un TLC manejado hasta el momento con escaso tino, ¿Por qué aceptar algo que a muchas luces se muestra muy poco beneficioso para nosotros?...
Ahora, la barrabasada del capitán de la selección de Comercio -léase el ministro- al afirmar que quienes van en contra del TLC apoyan al terrorismo y al narcotráfico es evidentemente un muy mal juego psicológico en pro de desanimar a quienes empiezan a defender posturas más cuerdas, además de ser una acusación minoritaria, de muy mal gusto y con sabor a manotazo de ahogado, de insulto del que ya no tiene más argumentos, de ingenuidad a la criolla, de ignorancia reprimida y de obvia desilusión para quienes pensaron que había un poco de inteligencia tras quienes nos lideran y representan… Un poco más de tino no vendría nada mal, porque sino… ¿A dónde iremos a parar?[7]...
Ahora, si me preguntan… ¿TLC? Sí… Pero pensando, pues… Evitando el riesgo “que nos hagan los cholitos” -de nuevo-.

“El riesgo varía inversamente con los conocimientos” (Irvin Fisher)

[1] Esto en cuanto a medicamentos en investigación. La exclusividad americana sobre ellos es lo que los encarecería; un dato adicional es que para Mayo del año en curso la propuesta americana era de cinco años para estos, la contrapropuesta andina era de tres
[2] Lo que se conoce como: “Patentes de segundo uso”
[3] Cabe recalcar que también Chile y los países Centroamericanos rechazaron tajantemente estos pedidos poco tiempo atrás…
[4] Esto por estar muchos de ellos en el mercado tiempo atrás desde que se aprobó a fines de la primera mitad de los 90’s el uso de patentes en el Perú
[5] Uno de los muchos datos valiosos que expuso el economista Pedro Francke en una entrevista con César Hildbrandt, la semana pasada en el programa televisivo de este último
[6] Sí, señores, pensar. (Del lat. pensāre, pesar, calcular, pensar). tr. Imaginar, considerar o discurrir. 2. Reflexionar, examinar con cuidado algo para formar dictamen. 3. Intentar o formar ánimo de hacer algo.
[7] Exactamente, señor lector, ahí mismo.

10 Comentarios:

A la/s 12:04 a. m., Blogger JUANJO dijo...

Ahora, me encantaría conocer vuestras opiniones al respecto, tal vez si tiene preguntas o algún dato más que acotar, muchas gracias...

 
A la/s 1:10 p. m., Anonymous Guille dijo...

Son muchos más los temores que seguridades alrededor del tema del TLC, y no porque el tratado ese tenga graves implicancias sino porque cierto poder mediatico se ha encargado de exagerar las dudas existentes y hasta crear las que no existian.
Lo que hay en el fondo es temor a la competencia y una subvaloración de nuestras propias capacidades para crear industria y competir en los mercados. Nos estan haciendo el cholito, pero no merced al tratado sino por el pensamiento ese de que siempre tenemos la de perder. Hay que acabar con el pensamiento mediocre de que nuestras males son culpa del "poder" de Otro.

 
A la/s 5:55 p. m., Blogger Dimitri Senmache dijo...

Estimados amigos. Gracias por ser parte de este BLOG y serlo con ideas. Juanjo, muy buen post. De hecho que estaré alcanzándote algunos puntos de vista.
Por otro lado, amigo Guille, si bien es cierto el hecho de que muchas veces la actitud es un gran valor en sí misma, no lo es todo ni lo es siempre en los negocios y mucho menos en la política.
El tema del TLC va más allá de actitudes y de voluntades, es un NEGOCIO. Eso no lo hace malo por cierto. El negociar es parte de la vida económica de un país. El tema en el TLC es que los que van a negociar ese tratado deben tener en cuenta que lo hacen, no en representación de ellos mismos ni de sus empresas, sino en representación de intereses nacionales, por el beneficio de los más y no de los menos.
El TLC, por lo tanto, no es un problema en sí mismo, ni una maldición para un país, siempre que las condiciones en las que se firmen sean de mutua ganancia y no de pérdida para uno de ellos. Cuando por ejemplo tú llegas a un acuerdo con alguien, lo haces no en perjuicio tuyo ni del otro, sino para el beneficio de ambos. Creo que hasta este punto estamos (o debiéramos de estar) de acuerdo.
Es aquí donde radica entonces la materia en discusión, en el cómo y hasta dónde se negocia.
Para una sana discusión o debate real debemos empezar desterrando ideas que casi son "leyendas urbanas" (o pre concebidas), como cuando decimos: “el problema del Perú es que somos ociosos”, “el peruano es haragán”, “somos buena gente pero no nos gusta el trabajo”, etc... Esas ideas son tan falsas como falso es pensar que el problema central del TLC es tan sólo el temor “infundado” de miedosos empresarios que “temen” competir “sanamente”.
El TLC es algo que debe analizarse con cifras, con hechos, con puntos de agenda concretos, puesto que se trata de un NEGOCIO. No se trata entonces de lo que me parece, nos parece o les parece, sino de algo fáctico, tangible y material.
Por ejemplo, si nos vamos al punto de las medicinas, los EEUU buscan que el TLC amplíe la protección de patentes por encima de los acuerdos internacionales de la OMC. Ello permite el monopolio legal que ejercen las empresas farmacéuticas, sin competencia alguna. Ves entonces que no depende de voluntades. Si concede el tema de patentes a las medicinas, no se podrán elaborar genéricos que compitan libremente. Ahora, aquí se dice: “pero eso será para medicamentos que se descubran luego de la suscripción del TLC”. Qué gracioso, es decir, si se descubre la cura del cáncer, del VIH, o de otras enfermedades, tendremos que seguir con el “remedio casero” . Si se descubre un medicamento que cure el cólera y se hace luego del TLC, bueno, este medicamento estará fuera del alcance de aquellos que normalmente padecen esta enfermedad, y se tendrán que conformar con la clásica “panetela” (con membrillo incluido) o las sales rehidratantes.
Un estudio del FMI revela que los costos de tratamiento a personas con VIH/SIDA en mayo del 2003 era de 10.439 dólares pagando patentes al que la inventó en el país desarrollado, 2767 en Brasil y sólo de 200 a 350 en empresas de la India. La diferencia es enorme: ¡50 veces más ! En los países subdesarrollados, como el nuestro, pagar diez mil dólares es casi un imposible para la enorme mayoría e incluso muy difícil para el estado; pagar doscientos es algo muchísimo más al alcance de la gente. El mismo estudio indica que las patentes implican una diferencia de precio en promedio para todos los medicamentos de 25% a 50%.
Por otro lado, el plantear que no se patenten hierbas y raíces propias de un país (caso uña de gato, etc), tan sólo porque se le “agrega” tecnología, no es decir que tengamos miedo a negociar, sino implica tener un mínimo de respeto por el conocimiento tradicional y no aceptar que “nos hagan cholitos” (aunque la frase lleve consigo una carga racista, pues el ser cholo –como nosotros- no es sinónimo de ser torpes, ignorantes o violentos).
Para concluir, los miembros de la CEDDH no pensamos que el TLC o cualquier otro tratado (por ejemplo el ALCA) sea malo en sí mismo y que hay que estar en desacuerdo tan sólo por estarlo. Tampoco pensamos que es miedo o falta de valoración lo que debiera ser el tema en debate cuando discutimos el TLC, sino las condiciones en las que dicho Tratado se firme.
Ir a una negociación diciendo “TLC o NADA” es errar de inicio. Ir a “negociar” haciéndole saber al “otro” que pase lo que pase, aún en las peores condiciones, nosotros firmamos, si o sí, dicho acuerdo, es ser más que irracionales y no tiene explicación alguna, salvo que exista un negocio a parte bajo la mesa.

 
A la/s 9:18 p. m., Blogger Guille, da maus dijo...

El miedo al TLC no proviene de los empresarios, al menos no de los verdaderos empresarios, sino de los políticos y dirigentes como aquellos de los gremios algodonero, azucarero, etc.. que tiene practicamente capturada la produccion nacional. De alli las típicas "teorías de la sospecha" sobre los encargados de la negociación del tratado de quienes se cree que piensan sólo en sus comisiones e intereses, porque son gente de "mentalidad criolla".
Y respecto al tema farmaceutico y de las patentes, en El Mercioco de este ultimo Dormingo salio un interesante articulo sobre la posibilidad de encarecimiento que ocurriría solamente con algunos productos y aun asi sería remediable.
Ningun pais se ha empobrecido con el comercio. Otra cosa es el bulo milenarista que hace del comercio internacional, la globalizacion y el capitalismo las bestias negras de la era de Acuario. Ohh Shanti Shanti!!! : D

 
A la/s 9:53 a. m., Blogger Daniel Salas dijo...

¿Hay alguna evidencia acaso de que Estados Unidos practica el libre comercio? Estados Unidos es un país proteccionista. Los fondos que utiliza para proteger su agricultura son enormes. Y eso sin mencionar el gasto militar destinado a abrir mercados. Y, por supuesto, hay que acabar con el prejuicio de que los peruanos somos pobres porque queremos, porque le echamos la culpa a "otro". Eso es una mentira y una simpleza.

 
A la/s 11:45 a. m., Blogger Guille, da maus dijo...

Creo que visitando cualquier almacen on-line (Wal-Mart, JCPenney, Amazon, etc..) uno se puede dar cuenta lo que otorga la libertad de comercio. De hecho para nosotros es mas facil comprar una videocámara japonesa o zapatos europeos on-line en comercios de los USA, que en el mismo Japon o Europa.
Tengo entendido que en su agricultura es donde operan los mal habidos subsidios básicamente para competir con la subsidiadisima producción Europea. Por eso nuestros productos casi no tienen llegada al viejo continente como si la tienen a norteamerica. A propósito muy pronto los cítricos peruanos llegaran a los USA, kosa ke podras hazerte un zebiche komo Dios manda!!! Y eso que aun no se firma el TLC.

 
A la/s 11:56 a. m., Blogger Daniel Salas dijo...

Claramente, el problema no es la libertad de comercio, sino las posiciones monopólicas y los subsidios del primer mundo. Mi posición no es contraria al libre comercio, sino totalmente a favor. El problema es que los países capitalistas no lo practican: obsérvese, para comenzar, las restricciones a la inmigración que le permiten, precisamente a Wal-Mart, vender a precios reducidos sobre la base de una mano de obra barata, en tanto que se mantiene ilegal.
Es totalmente esperable que el Perú proteja sus intereses, al igual que lo hace Estados Unidos. Lo absurdo es pensar que una potencia tan enorme nos va a permitir competir en igualdad de condiciones. El caso de las medicinas claramente es un abuso que nos puede costar muy caro en términos de vidas humanas. Y eso es un aspecto serio. Preocuparse por la salud de la gente no equivale a ser comunista, ni socialista, siquiera, sino a tener un mínimo de sentido común y solidaridad.
A Estados Unidos ya llegan los espárragos peruanos y los cítricos peruanos. Los espárragos son buenísimos, pero el limón llega en jugo, embotellado y con preservantes, y no sirve para hacer cebiche, lamentablemente.

 
A la/s 12:08 a. m., Blogger Dimitri Senmache dijo...

Concuerdo con Daniel. No es estar en contra del comercio ni negar un tratado por el mero hecho de ser un ANTI, sino criticar la forma en que se está negociando. EL buscar condiciones que no sean desfavorables a nosotros no nos convierte ni en terroristas, narcotraficantes ni nada por el estilo. Parte de la democracia es dar su punto de vista sobre un hecho. Nuestro punto de vista es que debemos buscar mejores condiciones para lograr acuerdos en favor de todos los peruanos y no en contra de nosotros mismos.
Pretender creer que un ACUERDO de LIBRE COMERCIO es malo o bueno en sí mismo sin mirar las circunstancias y las condiciones es cometer un serio error de análisis. Vuelvo a decir, no caigamos ni en el ANTI ni en el PRO, simplemente veamos cada tema en su justa medida y, como peruanos, en favor de nosotros, de nuestro país. Hoy por hoy, sin TLC exportamos más oro que tda Latinoamerica. La pregunta es: se han beneficiado en algo las poblaciones de Cajamarca, Piura o Huaráz?. Cuidado con eso de levantar banderas por levantarlas, sean antis o pros. Un abrazo.

 
A la/s 8:37 p. m., Blogger Guille, da maus dijo...

Lo de las medicinas esta cada vez mas claro. Como se explica en el articulo de El Mercioco, no habra tal encarecimiento, sino que vendran nuevos medicamentos a precios altos... cosa que se puede solucionar con politicas de estado como lo afirmo el premier Kuczinsky un poco emplazando a la irresponsable ministra de salud Pilar Mazzetti (quien hasta ahora no replica).
Y eso de la mano de obra "barata" que constituyen los inmigrantes, lo tomo con pinzas... todo el tiempo miles de personas arriesgan su vida para ingresar a ese pais muy a sabiendas que no la tendran facil. Si lo hacen, por algo será... el pobre no es bruto, sabe lo que le conviene.

 
A la/s 9:34 p. m., Blogger Daniel Salas dijo...

Con respecto a los inmigrantes: claro que la gente escoge lo que cree o calcula que más le conviene. No discuto eso. Discuto el hecho de que la ilegalidad permite que las empresas abusen de los inmigrantes y por eso: a) no se preocupan en derogar las leyes que mantienen a los inmigrantes indocumentados como "ilegales" y b) siguen, a la vez, contratando ilegales, ya que éstos carecen de derechos. Hablamos de gente que descansa una sola vez al año (el 25 de diciembre) y que gana un salario por debajo del estándar (seis dólares la hora, más o menos). Un negocio redondo para ambas partes, pero que no deja de tener un lado injusto.
Si se abrieran las fronteras la competencia laboral sería, en efecto, libre y más justa.
En cuanto a la objeción de que no se van a encarecer las medicinas actuales, sino las futuras... ¿qué podemos decir? Las medicinas, como las computadoras, se desactualizan en cuestión de pocos años. Eso no es ningún consuelo. Eso sí: me alegra que finalmente el "Guille" reconozca que hay áreas en las que el estado debe intervernir. Claro que sí.

 

Publicar un comentario

Suscribirse a Comentarios de la entrada [Atom]

<< Página Principal