jueves, setiembre 15, 2005

Derechos humanos y salarios justos: polémica homologación

Luis Rey de Castro desde su “Torre de Papel” ha señalado con ironía que: “serán homologados los sueldos de 22,341 docentes universitarios con los de 196 magistrados del Poder Judicial. Las cifras no resultan muy homólogas, pero sin duda lo son los cargos: los docentes juzgan y sentencian, en tanto los magistrados de las Cortes enseñan y educan. Perfecto."
¿Es correcta esta homologación? Más allá de legalismos, pues una norma vigente no tiene que ser necesariamente eficaz.
No desconozco la importancia que tiene la docencia (en todos sus niveles, no sólo universitaria) para el desarrollo de un país, pero yo me pregunto: ¿la educación mejorará con medidas aisladas como éstas? ¿Ha mejorado el Poder Judicial con el aumento de sueldos para los jueces? ¿Ha mejorado el Ministerio Público con el incremento salarial de los fiscales? ¿No debe ser igual de importante el interés por el personal auxiliar que es el que finalmente termina “sentenciando”? Y esto último, lo sabe la gran mayoría -por no decir todos-: son los secretarios o “especialistas” los que terminan conociendo los expedientes y redactando el fallo.
Análogamente, ¿se mejorará en algo la educación universitaria sin llevar a cabo medidas complementarias?
Todos nos podemos llenar la boca y hablar de derechos humanos, pero a veces se olvida uno de los principales derechos: el derecho a la igualdad. Al “solucionar” el Congreso el problema de los docentes universitarios, pues ya se ha comprometido tácitamente a aceptar las demandas más que justas de las enfermeras, de los policías, etc. El presupuesto debe tener como prioridad las necesidades de las personas con mayor apremio económico. Ojalá que se entienda así y se solucione los reclamos de estos sectores.
Ahora bien, no hay soluciones generales, todo debe ser evaluado según el caso concreto. Por ejemplo, no dudo que haya profesores que necesiten un aumento (de allí a ganar como jueces, no lo sé, en todo caso que se discuta técnicamente), pero yo conozco un buen número de profesores (hablo de la carrera de Derecho, no me meto con otras carreras, aunque sería bueno que otros pudieran compartir sus experiencias) que tiene en paralelo muy buenas entradas, son bastante “exitosos” (para usar un término de moda) como asesores o litigantes, ¿por qué se le va a incrementar el sueldo a ellos? Más aún si consideramos que el acceso a la docencia no es un proceso que esté medianamente supervisado. Además la categorización de los profesores no siempre responde a criterios relacionados estrictamente con la capacidad y eso también se sabe.
(no olvidemos que según la categoría podrían ganar ¡como un vocal supremo!)
A mí me gustaría ser catedrático algún día -quién sabe- y lo tomaría no sólo como un trabajo, sino como un honor el tener la oportunidad de enseñar, de devolverle algo (aunque suene trillado) a la universidad en que estudié, en mi caso San Marcos. Y comprendiendo que es pública (si es privada que me paguen bien y no hay problema) y sabiendo de las necesidades de otros sectores mencionados (salud, PNP) no se puede ser irresponsable y “comerse” el presupuesto, deben existir topes cuando se es funcionario, servidor público, en fin, cuando es el Estado (o sea el pueblo, nosotros, desde que compramos un caramelo por el IGV altísimo) el que paga esos sueldos.
Estas líneas han sido escritas al vuelo, sólo con la intención de exponer un punto de vista y que se debata, para que no se sigan aprobando leyes electoreras (vale la pena recordar que el artículo de la ley universitaria que fue derogado y que se pone nuevamente en vigencia databa de 1983 y nunca se cumplió, hasta donde tengo entendido).
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Carlos Tengan
ctengan@gmail.com

1 Comentarios:

A la/s 2:11 p. m., Blogger Dimitri Senmache dijo...

Concuerdo contigo. Muy interesante el artículo. Los Estados (los gobiernos, menjor dicho) creen que resolver el tema educativo o de salud es simple y sencillamente con más presupuesto, pero más presupesto no para invertir en tecnología, en investigación o en conocimiento, sino en pagos de planillas. Además, siempre hay quejas por falta de presupuesto, pero el que hay siempre es lapidado y malgastado, robado y todo eso. En fin, hay mucho que hacer. Dimitri

 

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